Mostrando entradas con la etiqueta Comentarios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Comentarios. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de octubre de 2008

La responsabilidad de los lingüistas




Me he hecho un par de veces, bueno, tal vez un millar de veces a lo largo de los cinco años que duró la carrera, una pregunta cíclica, acuáticamente cíclica, repetitivamente abstracta, concretamente concreta.

¿Cuál es la responsabilidad del lingüista? ¿Con qué objetivo éste pasa años de su vida estudiando los aspectos de una lingüística teórica? ¿Hay una lingüística práctica?

Es bonito, se siente bien, se puede ser feliz sufriendo de intelectualitis lingüística sabiéndonos conocedores de gramática estructural o generativa, de lo superficial o de lo profundo, de normas y de usos, gurús de lo "correcto" e "incorrecto"... pero para eso no hace falta ser lingüistas.


Fue posible hallar una respuesta a mi pregunta inicial producto de mi posición personal, y fue mejor aún saber que no soy la única que asume similar postura.

Dixon, para citar un ejemplo, nos dice que la responsabilidad del lingüista hoy en día es "salir ahí fuera y describir lenguas mientras todavía pueda hacerse. La autoadmiración en el espejo de las teorías formales puede esperar (...)"1.

Otro lingüista, JC Moreno, considera que muchas de las desigualdades y fenómenos de discriminación lingüística actual no son más que fruto de la indiferencia y poca implicación en el estudio de la diversidad de lenguas del profesional que debería ser precisamente el más implicado: el lingüista.


Los lingüistas son los llamados a aplicar sus conocimientos y describir las lenguas en peligro de extinción, recoger la cultura de pueblos ignotos, difundir el valor y la riqueza de la diversidad lingüística, denunciar la violación de los derechos humanos y lingüísticos... Si no lo hacen, ¿quiénes lo harán? Salvo que contemos con la astucia del chapulín colorado, ...


1. Trad. JC Moreno: 2000, p.228. La dignidad e igualdad de las lenguas...
Imagen. Hombre Yanomami, Venezuela.

viernes, 10 de octubre de 2008

Sobre La dignidad e Igualdad de las lenguas, crítica de la discriminación lingüística




No he leído últimamente con mayor placer un libro de lingüística, de algún lingüista, de lenguaje, de algún estudioso del lenguaje, o de algo relacionado con la ciencia que lo estudia que este último: La dignidad e Igualdad de las lenguas, crítica de la discriminación lingüística; escrito, comentado, analizado, desgajado, deliciosa y minuciosamente explicado por el lingüista español Juan Carlos Moreno Cabrera, catedrático de Lingüística General en la Universidad Autónoma de Madrid.

Basado en el presupuesto de que "a una única especie humana le corresponde una única especie lingüística", Moreno Cabrera hace hincapié en el igualitarismo lingüístico de las lenguas, dado que aunque
"las lenguas del mundo son muy diferentes en su apariencia...la moderna lingüística ha ido mostrando cómo, debajo de esa aparentemente indomeñable diversidad, se esconden los mismos principios básicos, los mismos procesos estructurales, los mismos objetivos comunicativos, expresivos o imperativos"
(JCMC:2000:13).

Ciertamente,
los idiomas los hace el pueblo
, por ello Moreno en base a citas que hacen referencia a mitos, prejuicios y demás argumentos subjetivos, y hasta científicos pero interesadamente manipulados, va deshaciendo cada uno de esos antivalores que menosprecian la diversidad lingüística del mundo, con fines meramente económicos, políticos, sociales, etc.
Tal es el caso de las lenguas nacionales, lenguas mayores, lenguas universales, que en su situación de conflicto por el poderío lingüístico que les dirija a otras metas de poder y expansión, van arrimando a las lenguas autóctonas, indígenas, las del pueblo.

Algunos de los cien mitos y prejuicios malintencionados que JCMC recoge en su libro son:

-La diversidad lingüística es un castigo divino, estipulado en el Antiguo Testamento: La Torre de Babel.

-Hay lenguas más avanzadas o evolucionadas que otras.

-Hay lenguas de cultura y otras que no lo son.

-A una lengua le corresponde siempre una nación.

-La multiplicidad de lenguas es un obstáculo para el desarrollo de la humanidad.

-La lengua estándar es mejor y más perfecta que otras variedades.

-Hay lenguas fáciles y difíciles.

-Hay lenguas imposibles de aprender.


Está claro que estos prejuicios no son más que producto de la ignorancia y el aprovechamiento de dicha ignorancia por ciertos medios para desprestigiar a las lenguas minoritarias, arrinconándolas al abandono, a su extinción.

En este libro, Moreno Cabrera reafirma que más que ayer los lingüistas de hoy estamos obligados a asumir nuestro compromiso de defensa del patrimonio lingüístico tan exquisitamente diverso y tan abrumadoramente amenazado hoy en día por quienes ven en ese abandono y en las supuestas "desigualdades e inferioridades" la oportunidad para violentar los derechos lingüísticos y humanos de las comunidades discriminadas.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Los nadie

En un verso de este poema, el escritor y periodista uruguayo habla sobre la percepción lingüística que tiene parte de la sociedad sobre quienes son los "Nadie".


">



Aquí algunos de estos versos:

...que no son aunque sean
que no hablan idiomas sino dialectos

que no profesan religiones sino supersticiones
que no hacen arte sino artesanía
que no practican cultura sino folclore
que no son seres humanos sino recursos humanos
que no tienen cara sino brazos
que no tienen nombre sino número
que no figuran en la historia universal sino en la crónica roja de la prensa local...

"que no hablan idiomas sino
dialectos".

En definitiva, una percepción que sabe a verdad que duele en nuestro país, y que además se aplica y practica en muchos países latinoamericanos que presentan una situación plurilingüe y multicultural.

Los nadie en Perú bien pueden ser los millones de seres que viven en pobreza extrema, pero además lo son los hablantes de lenguas indígenas, de lenguas en peligro de extinción.
Los quechuhablantes, los aimarahablantes, los nativos hablantes de lenguas de la selva: ashaninkas, aguarunas, shipibos, boras...todos ellos ninguneados no solo por su condición de aborígenes, sino por su cultura, por su lengua...
Sí, lenguas, no solo dialectos, como algunos despreciativamente piensan y dicen
(que dialectos sí los hay y muchos, producto de las lenguas en contacto y sus usos).

A quienes lo ignoran, tales lenguas están reconocidas como tal en la Carta Magna.
Aunque muchos quisieran que estos "nadie" sigan en su estatus marginal y que sus lenguas se dialecticen fusionándose con el castellano para perderse por siempre.

Los lingüistas tenemos como misión hacer valer y prevalecer el derecho de Los Nadie,que son muchos,ante los que creen sentirse "Todo".
Y Todos, la de respetar y conocer nuestras diferentes culturas.

domingo, 27 de abril de 2008

Sobre la libertad de elección lingüística



El diario El País, de España, publicó el 21 de abril un artículo de Pablo Ximénez de Sandoval.

El artículo llevaba por título una interrogante:¿Está perseguido el castellano? Supuse que hacía referencia a la ola de avanzada del chino mandarín o a alguna vaticinada inestabilidad en el futuro de la lengua castellana.

La interrogante se debía a que en las comunidades autónomas de España donde se hablan otras lenguas se están dando programas que priorizan el uso y la enseñanza de la lengua de la comunidad ante la lengua común, el castellano.

Los padres de familia protestaron porque quieren que a sus hijos se les eduque en la lengua materna de ellos. Y es que por citar un ejemplo, en Cataluña se están impartiendo cursos dictados casi o totalmente en catalán.
¿El bilingüismo es la salida? ¿se debe respetar la libertad a la elección lingüística en una comunidad autónoma que habla una lengua distinta? Si me fuera a Inglaterra, seguramente tendría que fortalecer mi inglés, y mis hijos recibirán una educación en inglés. Teniendo en cuenta que por historia y cultura no se consideran parte de España, la solución a este debate deja mucho pan por rebanar.

Aquí el artículo:

¿Está perseguido el castellano?

El fomento del catalán, el euskera y el gallego ha originado movimientos en defensa de la lengua común, aunque el verdadero debate está en los derechos individuales
PABLO XIMÉNEZ DE SANDOVAL

Cataluña, Euskadi, Galicia, la Comunidad Valenciana y Baleares tienen hace años leyes propias para proteger sus idiomas tradicionales y fomentar su uso. Catalán, euskera y gallego, prohibidos o marginados durante buena parte del siglo XX, son hoy lenguas oficiales junto al castellano en estas comunidades autónomas y están protegidas por la Constitución. En tres décadas de democracia, la presencia de estas lenguas se ha extendido notablemente.

"Queremos conseguir el dominio de las dos lenguas", explican en Galicia.
El concepto de "política lingüística" es inaudito en el resto de España, donde sólo hay una lengua oficial. Pero estas comunidades siguen avanzando en la promoción de su lengua tradicional con el objetivo de llegar a equipararla en importancia con la lengua común. Por primera vez, desde hace pocos meses, hay quien levanta la voz asegurando que se está produciendo una progresiva falta de espacio del castellano, e incluso se habla de persecución.

Son movimientos pequeños, muy recientes en Euskadi y Galicia y más consolidados en Cataluña, articulados políticamente sobre todo por el PP. Pero hace un año que en Galicia surgió un movimiento asociativo que asegura ver sus derechos amenazados como castellanohablantes. En enero, también un grupo de padres de alumnos comenzó una protesta similar en Euskadi, donde antes no generaba tensión la política lingüística. En los tres casos, la clave está en la educación. En Cataluña y Galicia no existe la posibilidad de estudiar sólo en castellano. En Euskadi sí, pero es una opción minoritaria, y el Gobierno vasco proyecta hacerla desaparecer por completo en dos años.

Aunque el castellano está muy lejos de ser un idioma amenazado en estas comunidades, el tema toca uno de los pilares de la vida de las personas, la educación de los hijos y su futuro. Un ámbito en el que cualquier preocupación es legítima, más allá de ideologías.

Los afectados castellanohablantes esgrimen la Constitución y los derechos humanos para reclamar como un derecho escolarizar a sus hijos en su lengua materna. La Constitución dice que "el castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla". Utilizarlo es un derecho constitucional, y conocerlo, un deber. Pero también dice la Constitución que "las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus estatutos". Es decir, todo lo concerniente a esas lenguas se regula en los estatutos y depende de las comunidades. Además, las protege: "La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección".

Por su parte, el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 dice: "Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos". La Declaración no hace ninguna referencia a la lengua materna, aunque sí rechaza en otro artículo la discriminación por razón de idioma. La Constitución cita a la Declaración como referencia cuando haya que interpretarla.

La clave que justifica las políticas lingüísticas es una convicción: la potencia del castellano es tal que las lenguas cooficiales son incapaces de competir con él. Y no se resignan ante el darwinismo lingüístico. Esta idea la resumió excelentemente el líder de Esquerra Republicana de Catalunya, Josep Lluís Carod Rovira, durante el debate del Estatuto catalán en el Senado, en mayo de 2006. El PP se quejaba de la agresión al castellano que suponía el nuevo texto. Así respondió, en catalán, Carod Rovira: "El castellano es una lengua hablada por 400 millones de personas que dentro de poco serían muchas más. ¿Alguien puede sostener de verdad que el futuro de la lengua española depende de Cataluña? ¿De verdad? Quien haya entrado en cualquier establecimiento de Cataluña habrá visto que se usan normalmente las lenguas más diversas, y que el catalán no está entre ellas. ¿No tenemos derecho como ciudadanos a reclamar la presencia normal de nuestra lengua? [...] ¿Es normal que, fuera del ámbito catalán, haya sólo nueve universidades españolas en las que se enseña catalán? Eso frente a las 14 de Italia, 16 de Francia, 21 de Gran Bretaña y 29 de Alemania".

Hay que concederle a Carod Rovira que el futuro del castellano como idioma mundial no está amenazado por su partido, ni por la Generalitat catalana. En comparación, el catalán o el euskera tienen muchas más papeletas de ser barridos por la globalización.

Pero hay que distinguir dos niveles en esta polémica, y analizarlos por separado. Como explica el académico de la RAE José Antonio Pascual, "un asunto son los derechos individuales de las personas y otro es el peligro para el castellano". Pascual considera, por un lado, que "el castellano no está amenazado". Y por otro, que "el que no puede escolarizar a su hijo en castellano tiene derecho a quejarse. La discriminación positiva de una lengua no justificaría actuar contra otra, como supondría que no se pudiera enseñar".

Se queja, además, de que la politización de este asunto, "que no es ni blanco ni negro", haga parecer que todo el mundo está situado en algún bando. "Soy un defensor absoluto del bilingüismo. Y no estoy de acuerdo con amigos catalanes que lo fueron también, pero que ahora propugnan el monolingüismo con el fin de salvar al catalán: el fin no justifica los medios".

¿Hasta qué punto está ocurriendo esto en Cataluña, Euskadi y Galicia? En Euskadi, desde enero un grupo de padres, bajo la denominación de Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística, protestan porque creen que se margina el uso del castellano y se priva a sus hijos del derecho a escolarizarse en esa lengua.

En Euskadi la educación se divide en tres modelos: el A, en castellano, el B, bilingüe, y el D, en euskera (no hay C porque esta letra no existe en vasco). Apenas un 5% de los padres han pedido el modelo A para sus hijos en primaria este año. La educación en castellano ha ido reduciendo su implantación, según el Gobierno vasco, por falta de demanda. Según los padres de la Plataforma, estos centros se han ido convirtiendo en guetos de inmigrantes por falta de apoyo e inversión.

Lo que ha hecho el Gobierno vasco, que no tiene poder en el Parlamento para reformar la ley de educación, es fijar como objetivo mínimo un nivel muy alto de euskera. Así, "obligan a los centros a conseguir un nivel tan alto de euskera que la única forma de lograrlo es la inmersión total [todas las asignaturas impartidas en idioma vasco]", dice Susana Marqués, miembro de la asociación. Marqués opina que el origen de esta política está en que "en todos estos años no han conseguido el bilingüismo". Después de más de 20 años educando en euskera, este idioma no está en la calle. Ni siquiera todos los que han estudiado íntegramente en euskera toda su vida lo dominan. No tienen oportunidad de usarlo. El 70% de los comercios de Euskadi no utiliza jamás el vasco.

Patxi Baztarrika es el viceconsejero de Política Lingüística del Gobierno vasco. Su objetivo es "articular un Euskadi realmente bilingüe". "No se trata de sustituir ninguna lengua. Sólo conseguir una mayor igualdad social de las dos lenguas y una mayor igualdad de oportunidad de uso de las dos", afirma. Es claro cuando dice que "en Euskadi, no aprender euskera no es una opción". "Los que estudian íntegramente en euskera no tienen ningún problema con el castellano. Si salieran del sistema sin hablar castellano bien, yo sería partidario de que se corrigiera", añade Baztarrika.

El castellano "está presente y debe estar presente", continúa. "Pero su fuerza es tal, afortunadamente para él, que plantearse cualquier peligro de debilitamiento por culpa del euskera es ridículo, si se me permite. El castellano es una lengua de Euskadi, pero sería absurdo que nuestro objetivo fuera asegurar la conservación del castellano". Aunque no es de la supervivencia del castellano de lo que se quejan estos padres.

En Galicia, la Xunta publicó el año pasado un decreto que desarrolla la antigua Ley de Normalización Lingüística. Al menos el 50% de las asignaturas deberán ser impartidas en gallego. Entre ellas, las más importantes. En castellano se pueden dar gimnasia, música, tecnología y plástica, aquéllas en las que apenas hay que leer y escribir. El modelo de política lingüística se pactó con el PP en la Xunta, pero ha sido ahora, con el BNG al frente, cuando se ha aplicado en su integridad.

"Vamos a la catalanización", clama Gloria Lago, profesora de inglés y fundadora de la asociación Galicia Bilingüe, surgida a raíz del nuevo decreto, porque considera que margina el castellano. Lago asegura que la situación de las aulas gallegas "es una ficción". "Los profesores fingen durante la clase. Los niños les piden que hablen en castellano y no pueden, porque lo prohíbe la ley. Luego suena el timbre y todos vuelven a hablar su idioma".

La responsable de Política Lingüística en Galicia es Marisol López. Reconoce que en Galicia no hay forma de escolarizarse en castellano, "pero tampoco en gallego". "El plan de estudios es el de una sociedad con dos lenguas. Queremos conseguir el dominio de las dos", continúa. "El castellanohablante, si no se discrimina positivamente el gallego, puede acabar no dominándolo". Y con ello "no se le hurta el derecho a conocer y usar el castellano" reconocido en la Constitución, dice. "Hace poco", argumenta, "se inauguró un colegio trilingüe, con un 95% de horas en inglés y unas pocas en castellano y gallego. ¿Ocurrirá que no aprendan bien estos idiomas? No, porque tienen otros ámbitos donde hablarlos".

Por último, en Cataluña la voz institucional en defensa del castellano la han puesto el Partido Popular y Ciutadans (cuarta y quinta fuerza, respectivamente, en el Parlament). El propio Mariano Rajoy hizo de ello un tema de campaña, y trató de acorralar a Zapatero en un debate televisado para que avalara la política lingüística de la Generalitat. "El 50% de la población de Cataluña es de origen castellanohablante, y es imposible estudiar en castellano, ni en los privados ni en los concertados", dice Carina Mejías, portavoz del PP en el Parlamento catalán. "Como todos ven la tele en castellano, se da por supuesto que se sabe castellano".

"El derecho a usar el castellano está en el artículo 3 de la Constitución, y ese derecho es aplicable a la educación". Para el PP, en las sociedades bilingües "no hay conflicto si no hay alguien que induce a él. En la calle se habla castellano y catalán con toda naturalidad. Los conflictos los inducen estas actuaciones sectarias".

Desde la Generalitat, el responsable de Política Lingüística, Bernat Joan, opina que esta protesta "sólo estaría legitimada si los alumnos en Cataluña no tuvieran una formación adecuada en castellano. Ése no es el caso". El modelo catalán se basa en un principio: "Si vivimos juntos, nos educamos juntos. Tener colegios diferenciados por razón de lengua es muy peligroso". Con esta política, "un entorno completamente catalanizado no es previsible. Creo que en el contexto social hay suficiente castellano como para que se pueda aprender bien".

La respuesta de algunos lingüistas es que la enseñanza del castellano no se puede dejar en manos de la televisión. Por ejemplo, el académico de la RAE Gregorio Salvador considera un "derecho" estudiar en la lengua materna. Y no cree que valga con conocer el idioma por el entorno. "Una cosa es conocerlo y otra es recibir todos los conocimientos en esa lengua. La lengua vehicular debe ser la misma en la que el niño crece, la lengua familiar. Hay niños que van a conocer un castellano hablado, vulgar, para el uso cotidiano. Pero el conocimiento de la lengua materna debe ser un conocimiento pleno en todos los órdenes de la vida". Con estas políticas no se perjudica al idioma, dice Salvador, "sino a las personas, que se ven privadas de la segunda lengua del mundo".

¿Hasta qué punto estas políticas están afectando al conocimiento del castellano? Como sus homólogos de Galicia y Euskadi, Bernat Joan no tiene problema en asumir que "si de repente hay un bajón en rendimiento en castellano, habría que corregir esta política". A este respecto, poco trascendieron fuera de Cataluña unas declaraciones del conseller de Educación, Ernest Maragall, en las que reconocía que los niños de una escuela que acababa de visitar en Olot (en el interior de Girona) tenían "dificultades" para expresarse en castellano.

Pero hay pocos datos para estudiar el fenómeno. En cuanto a Galicia y Euskadi, puede servir el famoso informe PISA, sobre la calidad de la educación en la OCDE. Los alumnos de estas comunidades hicieron la prueba de nivel mayoritariamente en castellano, y las notas en comprensión lectora superan con creces la media española. La enseñanza en estos idiomas tampoco parece influir en el rendimiento en matemáticas, donde las tres comunidades también superan la media de España. En Cataluña, la prueba PISA se hizo en catalán, pero sirva como indicador que las notas medias en selectividad son muy parecidas en las asignaturas de lengua catalana y lengua castellana.

La situación parece estar equilibrada en este momento histórico entre el castellano y las otras tres lenguas de España. Pero, ¿hasta dónde se pretende llegar? Imaginemos, por ejemplo, una Cataluña monolingüe en catalán. Bernat Joan responde rápidamente: "Sería horrible. Significaría que nos hemos aislado, que censuramos prensa y televisión en castellano. Eso es algo que los catalanohablantes hemos padecido, pero no lo hemos aplicado".

martes, 22 de abril de 2008

Sobre Política Lingüística: cuando los intereses políticos no van de la mano con los derechos lingüísticos


Un conflicto eterno. La existencia de muchas naciones implica la presencia de muchas culturas y por ende, de muchas lenguas. ¿Qué sucede cuando hay que oficializar una de ellas?, ¿se discrimina lingüísticamente a las minorías lingüísticas ? ¿se genera el detrimento de éstas?
En un país como Perú, donde coexistieron muchas naciones, la oficialización de la lengua castellana conllevó a su uso en todas las administraciones públicas, instituciones, y en todos los sectores: educación, comercio, socialización, quedando los hablantes de lenguas nativas relegados y obligados a hacer uso de su lengua solo en sus comunidades y en determinados contextos lingüísticos.
Así, muchas lenguas en la actualidad van camino a la extinción y otras aún permanecen solo gracias a una cantidad ínfima de hablantes que son generacionalmente mayores, y que tras su muerte se producirá la muerte lingüística de sus culturas.

En Perú nuestras lenguas vernaculares, andinas o amazónicas, tienen reconocimiento como tal sólo en sus regiones, pero no tienen en su lengua acceso a medios de comunicación, a la educación o a otros sectores ajenos a la conversación familiar o comunitaria.

En España lenguas como el catalán, gallego u otras sufrieron discriminación y fueron sentenciadas a muerte durante el régimen franquista. Hoy en día, gracias a la constitución de 1978, se estipuló una normativa según la cual se debían respetar las distintas lenguas que se hablan en el estado español, gozando de libertad de expresión en todos los sectores dentro de sus comunidades. Sin embargo, treinta años después siguen existiendo diferencias en torno a lineamientos político-lingüísticos.


A continuación, cito a Francisco Marcos Marín haciendo referencias sobre el tema.


POLÍTICA Lingüística y LENGUAS Iberoeuropeas

"Todos sabemos que las discusiones sobre estos problemas tienden a convertirse en viscerales y que en ellas los sentimientos priman sobre los argumentos, ya que no es difícil, en tantos siglos de historia lingüística, no encontrar justificaciones para todo tipo de actitudes. Lo más prudente sería callarse y mirar; pero tal vez no sea esa actitud la más responsable(...).

El fondo de la discusión no es la lengua, sino cómo interpretan los políticos los supuestos deseos de los ciudadanos sobre la estructura futura de las sociedades de que todos forman parte. Como medio de comunicación la lengua resalta notablemente en el juego de valores, especialmente por la arraigada creencia de que cualquiera puede opinar en materias lingüísticas, un poco como todos opinamos a la hora de aliviar dolores de espalda, jaquecas o mareos. Sin embargo, cuando se trata de operaciones a corazón abierto, son imprescindibles los especialistas.

Toda acción estatal de política lingüística en España ha de tener en cuenta la realidad de que tenemos una lengua común de todos los españoles, que es además lengua internacional, el castellano o español (la lengua española castellana) y tres lenguas de cultura, nacionales pero no internacionales: catalán, gallego y vasco. Debe plantearse de modo muy claro la necesidad de apoyo a las lenguas de las comunidades autónomas, como un bien cultural amenazado por su propia debilidad, al mismo tiempo que ha de exigir la garantía de que ningún español sea privado del acceso a la comunicación común dentro de España y la internacional que, en ambos casos, sólo el castellano garantiza. Este concepto de «bien cultural», referido a la lengua, no supone que limitemos a ello lo que es una lengua. Simplemente señalamos esta faceta traducible a términos económicos, como una característica que también debe tenerse en cuenta(...).

Lo habitual en el mundo es que los países tengan varias lenguas, sean plurilingües, o que posean variedades geográficas y dialectales bien diferenciadas. La reflexión sobre las variedades lingüísticas de la Unión Europea pone de relieve una realidad mucho más multicolor de lo que se piensa, incluso en círculos culturales. Europa tiene que vivir en la pluralidad lingüística; pero no puede hacerlo a través de un número inabarcable de lenguas: de ahí una urgente necesidad de consolidación del español europeo, porque el español en Europa es minoritario y débil. También es falso que las lenguas se defiendan solas, en desgraciada expresión de algún político.

El Estado tiene que dar una respuesta al problema lingüístico. Si bien es cierto que es preciso distinguir política lingüística de legislación lingüística, no es menos cierto que hay un problema legal, que hay que establecer áreas o líneas de investigación y ejercer el oportuno control, tanto en el parlamento nacional como en los autonómicos, sobre el incumplimiento de la legislación, por un lado en lo que concierne al uso del castellano y de las lenguas vernáculas y, por otro, a la enseñanza. Este segundo punto, en las regiones bilingües, corresponde a la esfera política autonómica, pues se trata de competencias transferidas. Es preciso por ello ser especialmente cuidadoso con el marco legal vigente, porque la política lingüística que propulsamos se presenta, en todo momento, dentro de nuestro ordenamiento legal, sin que ello signifique que esa legislación no pueda ir evolucionando y mejorando(...).

La política lingüística no camina aislada. Sobre todo va muy unida a la política educativa, porque la educación es quien prepara al ciudadano para optar al puesto de trabajo que garantice su futuro y su contribución a la sociedad. La política educativa española es tarea autonómica y, si bien no es de desechar la posibilidad de que una administración única racionalice nuestro entramado burocrático, lo que obligaría a mantener organismos de coordinación, en las actuales circunstancias legales es preciso presentar a los ciudadanos, en su calidad de electores, una política educativa, todo lo autonómica que se quiera, pero dirigida a su preparación para ejercer sus profesiones en todo el territorio, no ya español, sino europeo.

© Francisco A. Marcos-Marín. Círculo de Linguística Aplicada a la Comunicación 18, mayo 2004. ISSN 1576-4737. Publicado en Razón y Fe, 331, febrero 1995, 139-159.
http://www.ucm.es/info/circulo/no18/marcos.htm