viernes, 18 de julio de 2008

SURVIVAL: EL MOVIMIENTO POR LOS PUEBLOS INDÍGENAS




SURVIVAL: EL MOVIMIENTO POR LOS PUEBLOS INDÍGENAS es una "... organización internacional que apoya a los pueblos indígenas de todo el mundo. Fue fundada en 1969 tras la publicación de un artículo de Norman Lewis en el diario británico Sunday Times, en el que se exponían las masacres, el robo de tierras y el genocidio que se estaban produciendo en la Amazonia brasileña. Al igual que muchas de las atrocidades que se cometen hoy, la opresión racista de los indígenas de Brasil se llevaba a cabo en nombre del "crecimiento económico".

En la actualidad, Survival cuenta con simpatizantes en 82 países. Su trabajo de apoyo a los pueblos indígenas adopta tres facetas complementarias: trabajo educativo, de mediación y campañas. También ofrece a los propios indígenas una plataforma desde la que dirigirse al mundo. Colabora estrechamente con organizaciones indígenas locales, centrándose en aquellos pueblos que tienen más que perder, y que son normalmente los que han entrado más recientemente en contacto con el mundo exterior".

Más información en:

http://www.survival.es

Un manifiesto nacionalista




Por: JUAN CARLOS MORENO CABRERA

El manifiesto por la lengua común presentado el pasado mes de junio en Madrid comienza con la siguiente afirmación: “Todas las lenguas oficiales en el Estado son igualmente españolas […] sólo una de ellas es común a todos […] por tanto sólo una de ellas –el castellano– goza del deber constitucional de ser conocida”. Este enunciado contiene una contradicción que recorre de arriba abajo todo el manifiesto. Consiste en afirmar, por un lado, que todas las lenguas oficiales son igualmente españolas y, por otro, que sólo una de ellas goza del deber constitucional de ser conocida. Es decir, no todas las lenguas oficiales son igualmente españolas: una es mucho más española que las demás. No sólo esto; es que además se contradice de forma palmaria el segundo punto del comunicado. En efecto, a continuación se dice que “son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas”. Si esto es así, entonces no debería haberse dicho en el punto primero que el castellano goza del deber constitucional de ser conocido, porque las lenguas no gozan de derecho o deber alguno. Aquí se percibe de forma cristalina el nacionalismo lingüístico castellanista imperante en el manifiesto: sólo son las demás lenguas españolas las que carecen de derechos; el castellano tiene todos los derechos del mundo.

Pero ¿sólo las personas individuales tienen derechos y deberes? Que se sepa, existe una entidad política denominada España, con un territorio bien definido y en el que hay una lengua oficial denominada español. Esa entidad se define, entre otras cosas, mediante el derecho a usar esa lengua en todo el territorio del Estado y en todos los organismos oficiales. ¿No está asociada España a derechos lingüísticos y territoriales? ¿No ha ejercido en más de una ocasión España, a través de sus representantes, el derecho a que el español sea reconocido en la Unión Europea como lengua oficial que es de un estado miembro?

En el punto tercero se dice “en las comunidades bilingües es un deseo encomiable aspirar a que todos los ciudadanos lleguen a conocer bien la lengua co oficial. Pero tal aspiración puede ser solamente estimulada, no impuesta”. Conocer la lengua oficial del Estado no es un deseo encomiable, sino un imperativo legal. Por eso, quienes trabajan en las instituciones del Estado están obligados a usar el castellano. Pues bien, si el catalán es oficial en Cataluña, quienes ejercen sus funciones en las instituciones catalanas deberían igualmente estar obligados a usar el catalán. Esta obligación está legalmente legitimada por el hecho de que el catalán es lengua oficial. Es una incoherencia evidente exigir que en Cataluña se hable y escriba en castellano porque es lengua oficial y no hacer lo mismo respecto del catalán, la otra lengua oficial o ¿es que la primera es más oficial que la segunda?

En el punto cuarto se afirma que el hecho de que las lenguas de las comunidades autónomas hayan dejado de estar prohibidas o restringidas es suficiente para el pleno cumplimento del apartado tres del artículo tercero de la Constitución. Pero lo que dice la ley es que las lenguas nacionales de las comunidades autónomas son oficiales y, por tanto, exigir esas lenguas a sus ciudadanos no es acto de discriminación respecto de la otra lengua oficial, el castellano. Lo que sí es un acto de discriminación es no exigir a todos los ciudadanos de las Comunidades sus lenguas nacionales, como lenguas oficiales de pleno derecho que son, o que deberían ser.

A continuación, se hace una serie de solicitudes al Parlamento español. La segunda de ellas consiste en la petición de que “las lenguas cooficiales autonómicas deben figurar en los planes de estudio […] pero nunca como lengua vehicular exclusiva”. Esto equivale a pedir, por ejemplo, que en Cataluña ha de exigirse por ley que no se enseñe en catalán. Pero ¿cómo se puede conciliar esto con la idea de que el catalán es lengua oficial de Cataluña? Creo que no hay manera sensata de hacerlo.
En el punto tercero se insiste en la idea de que no todos los funcionarios de las comunidades cutónomas tienen que conocer la lengua oficial de su comunidad. Esto vuelve a entrar en contradicción con su carácter oficial. ¿Es posible ser funcionario de la Administración del Estado sin conocer el español? Si esto no es posible ¿por qué habría de serlo que un funcionario de la Generalitat no sepa catalán?

En conclusión, lo que parece pedirse en este manifiesto es que las lenguas de las diversas comunidades cutónomas dejen de ser de facto oficiales en ellas para volver a una situación en la que el castellano sea la única lengua realmente oficial en todo el territorio del Estado español.

Estamos, pues, ante un manifiesto a favor de la supremacía y dominio absolutos de la lengua española sobre todos los demás idiomas de España. Por esa razón, es un claro exponente de la ideología del nacionalismo lingüístico español en una de sus formas más radicales y megalómanas. Según esta ideología, el español, lengua oficial del Estado, es superior en algunos aspectos a la práctica totalidad de las lenguas del mundo. En el preámbulo del manifiesto se menciona que sólo hay dos lenguas con mayor pujanza que el español (el chino y el inglés) y que esta lengua se asocia por derecho propio a la comunicación democrática y a los derechos educativos y cívicos. Con premisas como estas no es de extrañar la actitud altanera e intolerante que informa el manifiesto en todos sus puntos.

Juan Carlos Moreno Cabrera es catedrático de Lingüística General en la UAM y autor de El nacionalismo lingüístico. Una ideología destructiva

FUENTE:http://blogs.publico.es/dominiopublico/628/un-manifiesto-nacionalista/
Ilustración de Gallardo

«No hay lenguas fáciles ni difíciles, todas son absolutamente iguales»



JUAN CARLOS MORENO CABRERA

CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID

«No hay lenguas fáciles ni difíciles, todas son absolutamente iguales»
El lingüista inauguró ayer en Bilbao el curso académico de euskaldunización de adultos organizado por HABE

El lingüista madrileño es el primer castellanoparlante que abre el curso de euskaldunización de adultos.

Moreno Cabrera se ríe cuando se le recuerda que es el primer experto no vascoparlante que abre el curso de euskaldunización de adultos.

-'Del bilingüismo pasivo al activo', reto tan atractivo como complejo.

-Pues sí. Como todos los conceptos que tienen que ver con los usos de las lenguas, el problema del bilingüismo es que está 'contaminado' políticamente.

-¿En qué sentido?

-No se entiende igual en Madrid que aquí. Desde una perspectiva que llamo yo 'nacionalista de Estado', se considera que la promoción de la lengua dominante contribuye al entendimiento común, al progreso y a la igualdad, mientras que la difusión de la lengua dominada conduce a la división, al retroceso y a la desigualdad.

-La lengua como confrontación.

-La visión del bilingüismo preponderante en Madrid entiende que la lengua dominante (castellano) debe ser obligatoria. Sin embargo, si a alguien se le ocurre decir que el euskera, catalán o gallego tendrían que ser obligatorios en Euskadi, Cataluña y Galicia, muchos protestarán.

-En medio de ese ambiente, ¿el bilingüismo resulta una tarea aún más difícil para los adultos?

-Es evidente que el niño aprende las lenguas que se hablan en su entorno con aparente espontaneidad y que el adulto debe hacer un esfuerzo mucho mayor. Es así, pero sólo desde el uso activo de la lengua. Porque desde el punto de vista de la comprensión esa capacidad de niño la mantenemos de mayores y ¿cómo se demuestra?

-¿Cómo?

-Viendo la cantidad de formas de hablar distintas que podemos entender. El castellano tiene centenares de variedades. Si vamos a Colombia, no tenemos que ir a clase de 'colombiano'.

-Pero hablamos del euskera, que no es una lengua cualquiera.

-Sí que lo es. Como cualquier otra del mundo.

-Histórica y bella, pero de difícil aprendizaje.

-¿No existen lenguas fáciles y difíciles! Es otro de los grandes mitos...

-No es el caso del catalán.

-No, no. ¿Evidentemente!

-Que se oye y ya se chapurrea.

-Sí, claro. Pero aquí...

-Cualquier ciudadano de cualquier punto de España puede...

-Si el catalán se aprende desde el castellano, es una lengua muy fácil. En cambio, para un neerlandés o alemán es dificilísimo y le cuesta tanto trabajo o más que el castellano. Las lenguas no son difíciles o fáciles en sí mismas. Son absolutamente iguales. Lo que sí podemos decir es que el euskera no está relacionado genéticamente ni con el castellano ni con ninguna otra. Lo que no impide que en el euskera existan rasgos que la hacen una lengua muy asimilable a las nuestras. ¿Por qué?

Los vascos y el latín

-Explíquese.

-Por algo que mucha gente ignora y debería saber. Cuando todavía no existía el castellano, los vascos oían hablar en latín. El euskera tiene un componente léxico que procede directamente del latín. Tomó muchísimas palabras. Con el latín como nexo, existe una afinidad que hace que el euskera y el castellano sean más próximos de lo que se cree.

-¿El latín como eje de unión?

-Para que una lengua sobreviva lo fundamental no es que haya una ley que diga que hay que hablarla, aunque es fundamental. Basta ver el ejemplo de Irlanda. El gaélico irlandés es una de las dos lenguas oficiales y, sin embargo, está en peligro de extinción.

-Afortunadamente no es el caso del euskera, pero no deja de ser curioso que mucha gente lo sepa y luego no lo hable.

-La generalización del entendimiento pasivo del euskera es un paso interesante para que adquiera una mayor presencia y frecuencia. Si el euskaldun ve que le van a entender es más probable que utilice el euskera que si sabe que no le van a comprender.

-¿El idioma no se erige a veces en una obsesión política nacionalista?

-Sí. Y el caso más claro es el castellano. Existe una campaña de utilización política del castellano 'a-ni-vel mun-dial'.

-Es el instrumento que comunica a cientos de millones de personas.

-Se nos quiere llevar al convencimiento de que el castellano está asociado a la riqueza económica.

-Uno se puede mover por Nueva York sin necesidad de usar el inglés.

-Sí, y el euskera permite hablar también en Vizcaya y Guipúzcoa, e incluso en Francia también.

-¿Cómo se ve desde fuera la evolución del euskera?

-Con los prejuicios que hay en Madrid, muchos lo consideran una lengua que divide a los españoles. Yo creo todo lo contrario. Une porque no hay lengua que divida. El euskera es un idioma europeo y moderno cuyo aprendizaje nos da unas señas de identidad fundamentales.

-Con la mitad de lenguas en peligro de extinción, ¿merece la pena realizar esfuerzos ímprobos por garantizar la supervivencia de idiomas que habla poquísima gente?

-Sí. Es tan importante una comunidad de 300 personas como una sociedad de 200 millones. La pérdida de una lengua milenaria nos empobrece a todos.

-¿Cuál es el idioma más bonito?

-En cuestiones de gusto... De las lenguas que conozco, que son pocas, porque hay 6.000 y comprenderá que no conozco las 6.000...

-¿Cuántas conoce?

-Depende de lo que entienda por hablar. Ja, ja. Veo todos los días las noticias en una antena parabólica en unos quince idiomas.

-¿En qué idioma sueña?

-Suelo soñar en mi lengua nativa, alguna vez he soñado en inglés, también en euskera y hasta en ruso.

FUENTE:www.elcorreodigital.com

lunes, 16 de junio de 2008

"El spanglish is my face; mi corazón, mi identidad"



El Spanglish, resultado del contacto lingüístico entre el español y el inglés, ya se dicta como especialización, tiene cátedra y todo: el lingüista que la dicta, Ilan Stavans.

ENTREVISTA: UN CAFÉ CON... ILAN STAVANS
"El spanglish is my face; mi corazón, mi identidad"
GABRIELA CAÑAS 16/06/2008
Fuente: Diario El País, España

A la hora del café, ya nadie pide un expreso en la mesa 17. Ilan Stavans sale del taxi con aspecto de guiri, camisa en tonos verdes y maletón de los que hay que facturar sí o sí. Viene de Barcelona; antes, de Chile y antes de eso, de Massachusetts. Pasa por Madrid fugazmente antes de volar otra vez hacia Tel Aviv. Sólo las gafas denotan su naturaleza profesoral. Aterriza en el céntrico Café Gijón de Madrid, un lugar de reminiscencias literarias donde el camarero de turno se inquieta por el abultado equipaje y la estrecha comanda. Ilan Stavans pide una gaseosa y le traen un agua mineral con gas. El avión y los aeropuertos le han deshidratado. La funcionaria de la Embajada americana que nos ha puesto a tiro a este lingüista titular de la pionera cátedra de Spanglish de la Universidad de Massachusetts ha pedido una tónica. Cuenta que al día siguiente Ilan Stavans concederá dos entrevistas a Radio Sefarad de Madrid; una en español sobre temas culturales; otra en inglés, sobre asuntos varios.

El titular de la primera cátedra de Spanglish cree que el español retrocede
Stavans (México, 1961) trabaja ahora en la literatura judía de la diáspora, pero también es escritor, crítico cultural, lingüista (ya está dicho) y especialista en Spanglish, que es la faceta que más impresiona aquí y la que mayor desprecio le ha reportado. La traducción al spanglish de Don Quijote de la Mancha, "of which nombre no quiero remembrearme", es para muchos puristas un sacrilegio o, peor todavía, una auténtica chorrada. "To come to España y hablar de spanglish es ser Quixote", confiesa. "People in la Península just don't get it, no les entra en la head que en los Unaited Estados la civilización latina is a new way de ser hispano. Ser atacado is an inspiration".

Está acostumbrado al desdén. Pero su trabajo y los datos, dice, hablan por sí solos: 45 millones de personas en Estados Unidos hablan algún tipo de spanglish. Hace años empezó siendo una necesidad por el desconocimiento del inglés por parte de los hispanos que emigraban al norte, pero hoy es una alternativa. Afirma que en Estados Unidos se está perdiendo el español -una lástima; él es un apasionado del castellano- y que graduarse en Spanglish ya es allí una herramienta que facilita encontrar empleos de calidad.

El gran motor del spanglish es el electoralismo y el interés mercantil. Obama y McCain lo están usando en su carrera electoral. Saca de su bolsa de viaje tarjetas Hallmark de las que se usan para felicitar el cumpleaños o la Navidad. Todas están en spanglish. ¿De qué nos asustamos los españoles? "Toda la publicidad de Vueling es puro spanglish", sonríe.

Debe correr a la Casa de América a dar una conferencia y no ha tenido tiempo de pasar por el hotel para ducharse, pero está dispuesto a cambiarse en un cuarto de baño con tal de seguir la charla sin prisas. Le he pedido que me escriba en spanglish las frases antes citadas por él, aunque algunas son de nueva inspiración: "My name es Ilan Stavans, lingüista, cultural critic y revoloteador". Antes de marcharse le aseguro que me ha resuelto la entrevista él mismo, y entonces bromea: "Bueno, entonces ya me pasarás las regalías". La funcionaria de la embajada comenta que en España más bien se usa el término "derechos de autor" o, más simplemente, copyright.

martes, 20 de mayo de 2008

Sobre la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos



Entre los días 6 y 8 de junio de 1996 se reunieron en Barcelona, España, 61 ONGs, 30 Centros PEN y 40 expertos en derecho lingüístico de todo el mundo. La convocatoria de la Conferencia Mundial de Derechos Lingüísticos fue una iniciativa del Comité de Traducciones y Derechos Lingüísticos del PEN Club Internacional y el CIEMEN (Centre Internacional Escarré per a les Minories Ètniques y les Nacions), bajo el patrocinio de la UNESCO.

La Asamblea de Participantes aprobó la Declaración Universal de Derechos Lingüísticos por aclamación, en un acto celebrado el día 6 de junio en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona. Los delegados de las ONGs, de los Centros PEN y los expertos firmaron el documento en el mismo acto, al final del cual entregaron el texto y las firmas al representante del Director General de la UNESCO. De esta manera, la Declaración Universal de Derechos Lingüísticos empezaba un nuevo camino: el que la ha de conducir a ser una Convención Internacional de las Naciones Unidas.

La Declaración es un documento largo y complejo. No podía ser de otra manera, ya que el tema en sí es complejo, y más cuando la voluntad de los redactores ha sido la de recoger, de la forma más democrática posible, las opiniones expresadas por muchas personas y organizaciones de todo el mundo.

La Declaración Universal de Derechos Lingüísticos es el fruto de un largo proceso de reflexión que comenzó en septiembre de 1994, cuando las entidades promotoras de la Conferencia encargaron la redacción a un equipo de expertos procedentes de diferentes disciplinas y campos de actuación. La elaboración de los doce borradores estuvo a cargo de cuarenta expertos de diferentes países.

Las nuevas tecnologías de la comunicación hicieron posible un amplio debate sobre el contenido de la Declaración entre las personas y entidades que intervinieron.

La diversidad de aportaciones que el equipo de expertos recibió durante el proceso de redacción fue un factor determinante para que la Declaración reflejara la multiplicidad de contextos sociolingüísticos y mantuviera un equilibrio de planteamientos poco usual hasta este momento.

Uno de los esfuerzos de los redactores fue definir unos derechos Iingüísticos equitativos, sin subordinarlos al estatus político o administrativo del territorio al que pertenece la comunidad lingüística, ni a criterios como el grado de codificación o el número de parlantes. Por ese motivo, la Declaración proclama la igualdad de derechos lingüísticos, sin distinciones no pertinentes entre lenguas oficiales/no oficiales, nacionales/regionales/locales, mayoritarias/minoritarias, o modernas/arcaicas.

Una de las aportaciones más importantes al Derecho Lingüístico está en el hecho de que la Declaración considera inseparables e interdependientes las dimensiones colectiva e individual de los derechos lingüísticos, ya que la lengua se constituye colectivamente en el seno de una comunidad y es también en el seno de esa comunidad que las personas usan la lengua individualmente. De esta manera, el ejercicio de los derechos lingüísticos individuales sólo puede ser efectivo si se respetan los derechos colectivos de todas las comunidades y todos los grupos lingüísticos.

Articular los derechos lingüísticos de comunidades, grupos y personas que comparten un mismo espacio es imprescindible para garantizar la convivencia, pero resulta extraordinariamente complejo. Por ello, la Declaración tiene en cuenta los derechos de las comunidades lingüísticas asentadas históricamente en un territorio con el fin de establecer una gradación, aplicable en cada caso, de los derechos de los grupos lingüísticos con diferentes grados de historicidad y de autoidentificación, y de los individuos que viven fuera de su comunidad de origen.

Si bien el ejercicio de los derechos lingüísticos depende en la mayoría de los casos de los recursos disponibles, sería injusto negar la validez de estos derechos alegando una falta de medios. Por ello, la Declaración recuerda que la realización de unos derechos tan universalmente reconocidos actualmente como son el derecho a la vida, a la salud, al trabajo o a la educación, requieren una financiación considerable, y pide un compromiso internacional de solidaridad que compense también en este campo los déficits, y haga viables los derechos de los más desfavorecidos.

La diversidad de factores que condiciona la situación de las lenguas, la difícil convergencia de los intereses de comunidades, grupos e individuos, y la necesaria interrelación entre los derechos lingüísticos y otros derechos fundamentales, hacen imposible la definición de unas mismas medidas aplicables a todos los casos. La Declaración, aunque destaca la responsabilidad ineludible de los poderes públicos, se centra en los derechos y no en las obligaciones o las prohibiciones, y pone el acento en la búsqueda de soluciones adaptadas a cada caso a partir del consenso democrático.

La Declaración ha sido realizada en un momento en el que la diversidad lingüística del planeta está gravemente amenazada. A esta situación han contribuido diversos factores definidos por:

«La secular tendencia unificadora de la mayoría de los Estados a reducir la diversidad y a favorecer actitudes adversas a la pluralidad cultural y al pluralismo lingüístico.
El proceso de mundialización de la economía y, en consecuencia, del mercado de la información, la comunicación y la cultura, que afecta a los ámbitos de relación y a las formas de interacción que garantizan la cohesión interna de cada comunidad lingüística.
El modelo economicista de crecimiento propugnado por los grupos económicos transnacionales, que pretende identificar la desregulación con el progreso y el individualismo competitivo con la libertad, cosa que genera graves y crecientes desigualdades económicas, sociales, culturales y linguísticas». (Preámbulo).
La Declaración Universal de Derechos Lingüísticos opone a estos factores una concepción del universalismo basada en la diversidad lingüística y cultural, que supere las tendencias homogeneizadoras y las tendencias al aislamiento exclusivista, y tiene como ejes fundamentales:

«En la perspectiva política, concebir una organización de la diversidad lingüística que permita la participación efectiva de las Comunidades lingüísticas en este nuevo modelo de crecimiento.
En la perspectiva cultural, hacer plenamente compatible el espacio comunicativo mundial con la participación equitativa de todos los pueblos, de todas las comunidades lingüísticas y de todas las personas en el proceso de desarrollo.
En la perspectiva económica, fundamentar un desarrollo sostenible basado en la participación de todos y en el respeto por el equilibrio ecológico de las sociedades, y por unas relaciones equitativas entre todas las lenguas y culturas». (Preámbulo).



La Declaración Universal de Derechos Lingüísticos

La Declaración pretende ser aplicable a una gran diversidad de situaciones lingüísticas, y, por ello, ha brindado una atención especial a la definición del conjunto conceptual en que se basa su articulado. Así, la Declaración considera como ejes de la comunidad lingüística la historicidad, la territorialidad, la autoidentificación como pueblo y el hecho de haber desarrollado una lengua común como medio normal de comunicación entre sus miembros. Por consiguiente, la Declaración define, siempre en su Título Preliminar, la lengua propia de un territorio como el idioma de la comunidad históricamente establecida en un determinado espacio. La necesidad de preservar los derechos lingüísticos de colectividades desplazadas de su territorio histórico (ya sea por migración, deportación u otras causas) de manera que sean compatibles con los derechos de la comunidad lingüística del lugar de destino, ha sido contemplada en la conceptualización del grupo lingüístico, entendido como una colectividad humana que comparte una misma lengua y que está asentada en el espacio territorial de otra comunidad lingüística, pero sin una historicidad equivalente.

El territorio es, pues, uno de los ejes de la comunidad lingüística y probablemente lo que pide una precisión conceptual más acusada, en tanto que es en su marco donde una comunidad lingüística determinada tiene que ejercer sus derechos, pero también es el ámbito más preciado por los que tienen la voluntad de conculcarlos. Por ello, la Declaración no contempla su reconocimiento como característica definitoria. Al mismo tiempo, no entiende el territorio tan solo como área geográfica, sino también como un espacio social y funcional imprescindible para el pleno desarrollo de la lengua. Esto permite, por ejemplo, considerar como comunidad lingüística a los pueblos nómadas en sus áreas históricas de desplazamiento, entender que están en su propio territorio y que pertenecen a una comunidad lingüística las comunidades que:

«están separadas del grueso de su comunidad por fronteras políticas o administrativas;
están asentadas históricamente en un espacio geográfico reducido, rodeado por miembros de otras comunidades lingüísticas; o
están asentadas en un espacio geográfico compartido con miembros de otras comunidades lingüísticas de historicidad similar», (Artículo 1.3).
El equilibrio de la Declaración se basa en la articulación entre los derechos de las comunidades y grupos lingüísticos y los derechos de las personas que forman parte de ellos. Por eso la Declaración tiene en cuenta, además de la historicidad relativa y la voluntad expresada democráticamente, los factores que pueden aconsejar un trato compensatorio. La propia voluntad de universalismo de la Declaración comporta la corrección de los desequilibrios para que se asegure el respeto y el pleno desarrollo de todas las lenguas.

Otro de los aspectos a los que la Declaración ha concedido una atención especial es la articulación entre los derechos de las comunidades y grupos lingüísticos y los derechos de las personas que forman parte de ellos, de manera que ni los unos ni los otros puedan representar un obstáculo a la interrelación y la integración a la comunidad lingüística receptora, ni una limitación de los derechos de esa comunidad o de sus miembros a la plenitud del uso público de la lengua propia en el conjunto de su espacio territorial. Por ello, la Declaración explicita una serie de derechos personales inalienables y ejercitables en cualquier situación, como:

«el derecho a ser reconocido como miembro de una comunidad lingüística;
el derecho al uso de la lengua en privado y en público;
el derecho al uso del propio nombre;
el derecho a relacionarse y asociarse con otros miembros de la comunidad lingüística de origen;
el derecho a mantener y desarrollar la propia cultura;
y el resto de derechos de contenido lingüístico reconocidos en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 16 de diciembre de 1966 y en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la misma fecha». (Artículo 3.1).
Al mismo tiempo, considera un derecho y un deber de las personas que se establecen en el territorio de una comunidad lingüística diferente el mantener una relación de integración, entendida como una resocialización de estas personas en la sociedad que las acoge, y sólo acepta la asimilación como resultado de una opción individual libre, asimilación «entendida como la aculturación de las personas en la sociedad que las acoge, de tal manera que substituyan sus características culturales de origen por las referencias, los valores y los comportamientos propios de la sociedad receptora -no debe ser en ningún caso forzada o inducida, sino el resultado de una opción plenamente libre-». (Artículo 4.2). A estos derechos personales, la Declaración añade como derechos de los grupos lingüísticos:

«el derecho a la enseñanza de la propia lengua y cultura;
el derecho a disponer de servicios culturales;
el derecho a una presencia equitativa de la lengua y la cultura del grupo en los medios de comunicación;
el derecho a ser atendidos en su lengua en los organismos oficiales y en las relaciones socioeconómicas» (Artículo 3.2).
Además de los principios generales, los títulos de la Declaración articulan los derechos lingüísticos en los ámbitos de la administración pública y órganos oficiales, de la enseñanza, la onomástica, los medios de comunicación y nuevas tecnologías, la cultura y el ámbito socioeconómico. Las disposiciones transitorias hacen referencia al deber de los poderes públicos de tomar todas las medidas para la aplicación de los derechos proclamados en la Declaración, y de velar para que las autoridades, organizaciones y personas sean informadas de los derechos y deberes correlativos que derivan de la Declaración.

Por último, en las Disposiciones finales se propone la creación del Consejo de las Lenguas en el seno de las Naciones Unidas y se propugna y promueve la creación de una Comisión Mundial de Derechos Lingüísticos.

lunes, 5 de mayo de 2008

Adquisición y Aprendizaje del lenguaje

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Vídeo que muestra cómo se da el aprendizaje del lenguaje en los niños. Métodos, análisis y resultados.
Al cumplir el año, los bebés están totalmente aptos para aprender todo acerca del lenguaje. Incluso pueden distinguir entre distintos sistemas lingüísticos de modo visual (lectura labiofacial).


Problemas en el desarrollo del lenguaje. Cuando la gramática no tiene acceso al medio.



Todos nacemos con una gramática universal que requiere activarse mediante su contacto con el mundo lingüístico externo.

Pero, ¿qué ocurre cuando esa gramática universal innata en el ser humano no tiene contacto con ese otro mundo?

En este vídeo se aprecia cómo nuestras conexiones cerebrales, al nacer, necesitan activarse para seguir su curso de desarrollo. Si esto no sucede, dichas conexiones se pierden irrecuperablemente.

Aquí se muestra a una niña de 13 años, que estuvo cautiva durante 12 años y medio, la cual presenta un lenguaje y comportamiento similar al de un bebé. Una lingüista estuvo a cargo de su rehabilitación y terapia lingüística, sin embargo no obtuvo mayores logros. Llegó a adquirir un determinado léxico, no pudo conocer las reglas simples de la gramática y en sus expresiones o formación de pequeñas frases omitía pronombres personales o partículas interrogativas.

Este vídeo demuestra que los primeros años de vida son cruciales para el desarrollo del lenguaje.