
La palabra me es tan familiar. Y es que a mi padre le gusta prepararlo. Le gusta hacer su "menjunje": mezcla ají, cebolla picada y ajo para aderezar los caldos o sopas.
Preparados aparte, la forma "menjunje" no es más que un híbrido de otras dos variantes: la antigua "menjurje" y la hoy referida "mejunje".
"Menjurje" aparece en la octava edición del Diccionario de la lengua castellana, de 1837, como: 'Mezcla de diversos ingredientes', con la marca de "familiar". Pero, en 1869 se registran las variantes "menjunje", que refiere a su vez a la anterior "menjurje", y "mejunje".
Al igual que sucede con las personas mellizas o gemelas, que suelen confundirnos por su gran parecido físico, existen palabras que por su gran "parecido" léxico, aunque no semántico (de significado), se cruzan originando nuevas formas o variantes.
De "menjurje" a "menjunje", la norma prefiere hoy en día "mejunje", con el significado de 'Cosmético o medicamento formado por la mezcla de varios ingredientes'. Sentido que ya poco tiene que ver con lo que a mi padre le gusta preparar.